A raíz del caso de difteria en un niño gerundense de 6 años, no vacunado, el Colegio Oficial de Médicos de Tarragona quiere manifestar la necesidad de administrar las vacunas sistémicas, para evitar casos como el que se produjo el pasado 30 de mayo. Se trata del primer caso de difteria en Cataluña en 32 años y en España, en 28. La excepcionalidad de la enfermedad ha producido que ni nuestro país ni los países vecinos tuvieran stocks del tratamiento y el Ministerio de Sanidad ha tenido que recurrir a la Federación rusa para importarlo. Dado que la inmunización contra esta enfermedad se empezó a dispensar en 1943 y de manera general, en 1965, este caso ha supuesto una sacudida a la seguridad que pedimos de la salud pública.

Reabierto el debate sobre la obligatoriedad, queremos alertar de la importancia de seguir el calendario de vacunaciones porque el mejor tratamiento es la prevención. Durante los últimos años ha crecido un movimiento importante anti-vacunación en nuestro país, en Europa y en Estados Unidos, que puede tener consecuencias en la inmunidad individual y colectiva. Es decir, la existencia de estas corrientes puede hacer que si las coberturas vacunales descienden del 85-90% de la población, podrían reaparecer determinadas infecciones, repercutiendo en el conjunto de la sociedad. Por este motivo, es importante que la población vacune a los niños, inmunizar a su hijo es también una cuestión de proteger a la comunidad que la rodea. Sin embargo, es importante mencionar que actualmente, las coberturas vacunales de nuestro territorio son elevadas.

Las vacunaciones sistémicas se conciben a través del conocimiento científico y médico, no se trata de un dogma, sino de un saber y experiencia basado en la evidencia recomendada por el beneficio que supone en el conjunto de la comunidad. Las vacunas son un preparado que estimula la formación de anticuerpos y que si se aplican de forma continuada pueden eliminar las enfermedades de un territorio. El descenso en la incidencia de algunas enfermedades puede generar la percepción de que las vacunas no son necesarias o la infravaloración de los riesgos asociados a la enfermedad. Algunas personas podrían estar tentados a considerar de manera errónea que la actividad preventiva no es importante, por eso queremos insistir en que las vacunas son necesarias: el riesgo de no vacunarse siempre es superior al riesgo de vacunarse.

Como refleja el código deontológico, el médico "no empleará procedimientos ni prescribirá medicinas con las que no esté debidamente familiarizado y que no estén basadas en la evidencia científica o en la eficacia clínica, aunque el paciente lo consienta". Asimismo, "respetará el derecho del paciente a rechazar un tratamiento, a menos que puedan derivarse peligros o daños para otro, debido a su estado".

Por todos estos motivos, el Colegio Oficial de Médicos de Tarragona quiere recordar la importancia de controlar el calendario de vacunaciones sistémicas, de revisar los carnés vacunales y en caso de duda, nos ponemos a su disposición para resolverla.